Acheronta  - Revista de Psicoanálisis y Cultura
Reportaje a Roberto Harari
Realizado por G. Herreros

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Gerardo Herreros: Viene de la universidad?

Roberto Harari: Si, prácticamente. En apariencia, comienza por el lado de la enseñanza, pero nos seguimos planteando la cuestión del análisis del analista, si hacer o no una escuela tipo programa de formación, con seminarios clínicos. Fuimos resolviendo sobre la marcha. Evidentemente es el funcionamiento el que va dictando la normativa, y siempre hay un real que se escapa a las previsiones imaginariamente simbólicas respecto de las reglamentaciones.

De ahí vienen las idas y vueltas.

Pero había algunos principios que hacen al espíritu, y creo que se mantuvieron, y perduran después de casi 25 años, en Mayéutica.

Los puntos serían: la seriedad del trabajo, el no eclecticismo – ahí, si alguien va, sabe que va – y ciertos principios importantes como, por ejemplo, no obligar a nadie a analizarse con determinadas personas, instalar de "hecho", y no de derecho, la obligación de analizarse, en función del trabajo interno. Y desde aquél momento, en adelante, en consonancia con lo que Lacan ya introducía en el 78, tomar distancia del llamado procedimiento del pase. No practicarlo y mostrar las impropiedades, en particular de lo que se llama el testimonio del analista. Tengo varios escritos sobre esto. El primer punto es que un análisis, como dicen aquí en Brasil, "ben sucedido", se olvida. Por lo tanto ¿de qué se va a dar testimonio? Esto pasa en la experiencia clínica, cuando un analizante pregunta "que pasó?, se acuerda cuando yo le decía aquello de...? Que pasó? Cómo fue eso?". Uno podría decir que en el caso de un análisis de un analista, va a estar mas advertido. Pero ¿qué significa esto? Que tiene que andar con una especie de superyo vigilante que esté advertido de cómo se van dando las modificaciones en análisis? Así no funciona un análisis. Esa especie de desdoblamiento imaginario al infinito

Ese punto me parece decisivo.

Y además cuestiones respecto del poder, de quien pasa o no pasa, etc.

Lo que pasó en Argentina desvirtúa, a mi modo de ver, lo que Lacan dice. No es porque alguien que hace el pase pasa a ser analista, sino que da cuenta – se supone, con las salvedades que yo hago – de su fin de análisis. Pero el tipo que es reconocido como analista lo es por un jurado que, en el mejor sentido de la palabra, designa a dedo. Por supuesto, puedo decir: por las pruebas que ha dado, por su trayectoria, etc. En función de todo eso puedo decir propongo que fulano sea analista. Y eso no tiene nada que ver con el pase.

Gerardo Herreros: Las cuestiones de grado no están instituidas

Roberto Harari: Exactamente. No deja de tener sus dificultades, pero las preferimos, porque dificultades hay siempre como cada vez que hay relación entre hablantes. Pero parece que esto apacigua mas que los efectos que se ven del pase en otras instituciones

Gerardo Herreros: En relación a eso, Nasio, que también se opone al pase, habla de "pase al poder".

Roberto Harari: Es un aspecto más tradicional, muy citado – ayer Robert Lévy le dio una vuelta muy interesante - la frase de Lacan "yo me la paso haciendo el pase". Robert decía que eso lo hace cada analista con cada analizante. No solamente dando el seminario, como decía Lacan – era medio alegórico, decía "estoy en posición analizante" porque hablo y Uds. escuchan, pero nadie lo interpreta, no está el dispositivo analítico, es una alegoría que estaba como analizante; porque asociaba? Bueno, pero asociaba a partir de un texto riguroso que preparaba. Lo de Robert es interesante porque coloca eso de pasar el pase todo el tiempo

Otro tema: se pasa de una vez para siempre? Es un campo que se pierde, el nuestro. Es muy fácil ser psicoterapeuta, seguir la semántica. Es muy fácil hacerse amigo, amante, de nuestros analizantes.

Yo no sé, si alguien pasa, que pasó.

Yo creo que se generó un cierto achanchamiento. No sé si un pase al poder – es una lectura interesante de mi amigo Nasio – pero agregale también esta otra: como un quedantismo.

Que pasaría si esos grados fueran transitorios, vencibles y eventualmente renovables.

Uno tendría que pasarse dando pruebas.

Gerardo Herreros: En ese sentido tengo dos preguntas. La primera: ¿Cómo pensas la cuestión de la garantía en relación al analista? ¿Quién dice este es analista?

Roberto Harari: Autorización, de acuerdo a la famosa frase de Lacan – se tuvo que retractarse luego, con un agregado – ese tipo de salidas de Lacan que yo llamo de barricadas, donde gatilla, repentinamente, una contraseña semántica, un aforismo de esos que impactan, que uno no se los olvida mas, y que después uno repite como lorito - porque tiene un efecto de trauma, y el trauma, uno lo tiene que repetir – entonces ese sí mismo, o por si mismo,